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La foto que le hace ilusión
Pueden ser imágenes con sus hijos ya mayores, un retrato para celebrar algo que ha conseguido o fotos de una pareja en un lugar al que tiene cariño. No necesitas decidir cómo quedará cada foto. Has escuchado un deseo y puedes ofrecer la ocasión de prepararlo con nosotros. Después podrá contarnos a quién le gustaría tener al lado y qué hace especial ese lugar para ella.
Si nunca ha dicho que le gustaría hacerse fotos, empieza con una pequeña conversación. Puedes mencionar la ilusión de tener una imagen juntos y escuchar qué piensa. Hay quien se alegra enseguida de imaginar una sesión. Otras personas preferirían pasar una tarde contigo sin fotografías. Una pequeña pregunta puede ayudarte a saber si este regalo le apetece, antes de elegir la tarjeta.
Las fotos que le gustan
Incluso cuando os conocéis desde hace años, merece la pena hablarlo. Tú has visto un retrato de colores vivos y bastante posado. Ella guarda sobre todo ejemplos de fotos relajadas al aire libre. Deja que te enseñe sus favoritas y te cuente qué le gusta de ellas. Puede ser el color, el lugar o ver en esas imágenes algo que le recuerda a su familia. Esas imágenes nos dan un buen comienzo para entender el tipo de sesión que desea.
Con una tarjeta regalo Travaya, quien la recibe comparte lo que le gusta con nuestro equipo. Le ayudamos a planear la sesión y buscamos un fotógrafo profesional que encaje con su idea. Un fotógrafo concreto no está garantizado por adelantado, así que no prometas todavía el trabajo de una persona en particular. Cuéntanos qué le gusta de esas fotografías. Podemos hablar del estilo que imagina y mirar las posibilidades para su lugar y las fechas que tenga en mente.
Qué quieres pagar
No hay una cantidad que sirva para todos los regalos. Empieza por un presupuesto con el que te sientas a gusto y cuéntanos qué sesión estás pensando en regalar. El lugar, las personas que participan y las imágenes incluidas ayudan a preparar una propuesta. Si quieres pagar la sesión completa, pregunta antes por una opción que encaje. Así podrás elegir el valor de la tarjeta pensando en lo que quieres pagar.
La tarjeta regalo Travaya para una sesión de fotos contiene saldo por el importe elegido. Puedes escoger un paquete o una cantidad que tú elijas. La sesión final, el precio y lo que incluye se confirman antes de reservar. Si el plan elegido cuesta más, quien recibe la tarjeta puede pagar la diferencia. El saldo que no se utiliza sigue en la tarjeta hasta que se usa o caduca. El importe regalado y el precio final de la sesión pueden ser distintos.
Una frase tuya puede aclararlo al entregar el regalo. Puedes escribir que aportas algo a esas fotos de pareja de las que hablan tanto. Así no parece que ya esté pagada toda la fotografía de su viaje. Si has hablado con nosotros de una opción pensada para cubrir una sesión, cuéntalo y explica que faltan detalles por decidir juntos. La nota acompaña al importe escrito en la tarjeta y explica qué podrán preparar después.
Las imágenes también cuentan
En Travaya, el paquete confirmado dice cuánto dura la sesión y cuántas fotos editadas incluye. Se entregan en una galería online. No des por hecho que se incluyen todas las fotos hechas, un álbum o copias enmarcadas. Si una foto para su casa es parte de tu idea, dínoslo al hablar del paquete y el presupuesto. Podemos mirar las opciones y lo que cuestan. La persona elegirá después las imágenes que quiera imprimir, cuando haya recibido su galería.
¿Ya imaginas dónde pondrá la nueva foto de familia? Déjale disfrutar de la galería y decidir cuál le gusta más. Puede ser una imagen distinta de la que tú habías imaginado. Una sonrisa le resulta especialmente familiar, o se reconoce enseguida en una foto muy sencilla. Podrá elegir las imágenes que quiera tener cerca cada día, con las personas a las que quiere.
Tus palabras en la tarjeta
Para alguien que suele hacer las fotos familiares, podrías escribir: «Siempre haces tú las fotos. Me encantaría que tuviéramos también algunas en las que salgas». Para un amigo con el que vas de viaje: «Para unas fotos de los dos, en un lugar que estamos deseando conocer». Son ideas para empezar tu propio mensaje. Añade los nombres, las palabras que dirías hablando y algún pequeño detalle de vuestra última conversación. La nota puede sonar a vosotros desde la primera frase.
También puedes decir qué has dejado abierto. Por ejemplo: «Pensé que te gustaría elegir el lugar y el tipo de fotos que te apetece tener». Eso explica por qué la tarjeta no lleva ya una cita fijada. Has elegido la experiencia pensando en esa persona. Después podrá elegir con nosotros los detalles de sus imágenes. Tu nota explica por qué has preferido dejar esas decisiones en sus manos.
¿El regalo viene de varias personas? Añadid un detalle que reconozcáis todos. Quizá todavía os reís de la última foto de grupo, en la que alguien llevaba todos los abrigos en brazos. Un recuerdo cariñoso puede hacer sonreír antes incluso de hablar de la sesión. Escribid como habláis normalmente entre vosotros. Quien recibe el regalo no os debe una reacción concreta. Podéis contar cómo surgió la idea y firmar con los nombres de quienes han querido prepararla juntos.
El momento de entregarla
Si pagas tú toda la tarjeta Travaya, después del pago puedes enviarla a tu email o directamente a quien la recibe. También puedes programar el envío para otro día o descargar e imprimir el PDF para entregarlo en mano. Recibirla primero tú puede venirte bien si quieres contar la idea en persona. Después podrás ponerla en el sobre con el mensaje que has escrito pensando en ella.
Para quien vive lejos, un email personal puede ser un detalle igual de cariñoso. Cuenta por qué has elegido las fotografías y propone hablar cuando haya tenido tiempo de abrir su regalo. Puedes recordar el viaje del que hablasteis o las imágenes de sus niños que tanto le gusta enviarte. La nota recupera un poquito de vuestra conversación. Podéis estar lejos y hablar de algo que sigue siendo muy vuestro.
Un regalo de parte de todos
Con Travaya, entre dos y diez personas pueden dividir el importe a partes iguales, cada una con su propio enlace de pago. La tarjeta se crea y se envía por email a la persona destinataria cuando todos han pagado. Dejad tiempo para completar las aportaciones antes del día en que queréis entregar el regalo.
Una persona puede reunir el mensaje y explicar a quien recibe la tarjeta qué hacer después. Si estáis pensando en fotos familiares, preguntad a quien la recibe a quién quiere tener en ellas. Las personas que pagan y las que participan en la sesión no siempre son las mismas. Un hermano puede aportar al regalo y vivir demasiado lejos para venir. Hablad de ello para que sepa quién podrá acompañarle y pueda contarnos su idea de esa foto familiar.
La fecha puede venir después
Si las fotografías pueden hacerse durante un viaje, cuéntanos el destino y los días posibles antes de prometer una fecha concreta. Comprar una tarjeta no reserva una sesión. Primero miramos con quien la recibe qué está disponible y qué encaja con los días que pasará allí. Fotógrafo, lugar, fecha y paquete se confirman antes de reservar.
Las tarjetas Travaya son válidas durante 24 meses. Comparte esa información para que la persona sepa cuánto tiempo tiene para hacer sus planes. Puede que en los próximos meses surja una ocasión de reunir a toda la familia. O quizá el viaje del que habla todavía sea una idea por organizar. Puedes ofrecerte a mirar fechas juntos o a participar en la conversación, si le apetece. Decidirá si prefiere elegir a solas o hablarlo antes contigo.
Un comienzo para sus planes
No hace falta tener un plan perfecto antes de escribirnos. Una pareja quizá solo sabe que quiere fotos de los dos durante un viaje. Una familia sabe a quién desea reunir, pero todavía está eligiendo el lugar. Son buenos comienzos para la conversación. Comprobamos la disponibilidad y confirmamos juntos detalles, precio e imágenes incluidas antes de reservar. Quien recibe el regalo puede venir con un deseo que aún está tomando forma.
Si nos has hecho una pregunta mientras elegías el regalo, pasa la respuesta útil a esa persona. Explica qué ideas siguen abiertas y qué detalles están confirmados, para que una conversación inicial no parezca una sesión reservada. Podrá terminar de leer tu nota sabiendo cómo empezar y con algo bonito que imaginar. El código, el email y sus deseos para las fotografías le permiten hablar con nosotros sin tener que decidir cada detalle al recibir el regalo.
La ayuda que agradecería
Para quien disfruta organizando, elegir el lugar y compartir sus ideas con nosotros puede ser ya parte de la ilusión. Déjale ese gusto. A otra persona quizá le apetezca mirar las posibilidades contigo mientras tomáis un café. Podéis hablar de las fotografías que imagina y de quién le gustaría invitar. Tal vez una conversación habitual entre vosotros acabe con una idea para una tarde que os apetezca compartir.
Cuando llegan las fotografías, deja que quien ha recibido el regalo decida qué comparte. Puedes preguntarle cómo fue el día y escuchar con gusto, sin esperar acceso a toda la galería. Una imagen que elija enviarte puede ser una pequeña alegría también para ti. Quizá enseñe algunas a sus familiares y se guarde otras.
Lo que viene con las fotos
Si prefiere usar el saldo Travaya para un álbum, copias profesionales o fotografías para la pared, también son posibilidades. Son otras formas de utilizar el saldo, no productos que se añaden automáticamente a cada sesión. Puede ser una idea para quien ya tiene imágenes que le encantan y quiere verlas fuera de una pantalla. Nos puede contar qué le gustaría hacer con ellas. Miraremos con ella qué posibilidades hay para esas imágenes que ya disfruta.
No tienes que preparar todos los pasos para regalar algo personal. Un deseo que conoces, unos datos útiles y unas palabras tuyas pueden contar mucho. La persona podrá reconocer por qué te acordaste de ella al elegir la sesión. Después traerá sus propias ideas y a las personas con las que le gustaría salir en las imágenes. Podrá elegir las imágenes que quiere volver a ver y decidir con quién las comparte.
¿Para quién es?
¿Una foto con la familia, tiempo en pareja o retratos solo para esa persona? Cuéntanos tu idea. Te ayudamos a elegir una tarjeta Travaya. Quien la recibe hará después sus propios planes con nosotros.
Sobre tu regalo
Sí. Puedes regalar la tarjeta Travaya antes de decidir lugar, fecha y fotógrafo. Quien la recibe nos cuenta sus deseos. Comprobamos la disponibilidad y confirmamos los detalles antes de reservar. Comprar la tarjeta no reserva una cita.
Empieza por un deseo que conoces y cuéntalo en la nota. Quizá falta una foto con toda la familia o le hacen ilusión unas imágenes de un viaje previsto. Deja que elija con nosotros estilo, personas y lugar, para que las fotografías encajen con lo que le gusta.
Contiene saldo para la compra. Puedes elegir un paquete o un importe personalizado; el precio final y lo que incluye se confirman antes de reservar. Quien la recibe puede pagar la diferencia. El saldo no usado queda disponible hasta que se utilice o caduque. Pregúntanos por una opción adecuada si quieres pagar la sesión completa.
Si pagas tú toda la tarjeta, puedes enviarla a tu email o a quien la recibe, programar el envío o descargar el PDF para imprimir. Para un regalo en grupo, entre dos y diez personas pagan partes iguales con sus propios enlaces. La tarjeta se envía por email al destinatario cuando todos han pagado.
La tarjeta Travaya vale 24 meses. El saldo puede servir para una sesión o para un álbum, copias profesionales o fotografías para la pared. Un fotógrafo o una fecha concreta no están garantizados. Cuéntanos los planes antes de contar con un día concreto.
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